Sunday, May 10, 2009

Desbaratado grito



V

Lo que muerde, lo que habita, lo que yace cautivo entre la sangre

como un ruido de pasos que se niega a abandonar la alcoba.

Lo que abruma. El sonido que revienta, el sonido que se escapa,

que yace dislocado y cae lento, baldío, solo.

El sonido y sus orillas, la región más delgada en que la mano palpa su propia soledad,

su propio invierno.

Esto como un embrujo, como un pequeño acantilado que se avista,

como si la muerte viniera a calzarme los zapatos.

Esto que traigo aquí metido entre la piel, entre la carne,

como un hoyo negro que se eriza, como una tristeza incontenible

que desborda en desaliento.

Esto que es calambre, puñalada, esto que es silencio;

muro de sombra inapagable, muro de espectro insostenible,

esto que eres tú: mi sangre, mi delirio, mi tristeza;

grieta en que la noche habita,

grieta en que la sombra cava.

Tuesday, November 25, 2008

MARIA MERCÉD MARÇAL

El meu amor sense casa.
L´ombra del meu amor sense casa.
La bala que travessa l´ombra del meu amor sense casa.
Les fulles que cobreixen la bala que travessa l´ombra del meu
amor sense casa.
El vent que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa
l´ombra del meu amor sense casa.
Els meus ulls que arrelen en el vent que arrenca les fulles
que cobreixen la bala que travessa l´ombra del meu amor
sense casa.
El meu amor que s´emmiralla en els ulls que arrelen en el vent
que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa
l´ombra
del meu amor sense casa.

***

Mi amor sin casa.
La sombra de mi amor sin casa.
La bala que atraviesa la bala de mi amor sin casa.
Las hojas que recubren la bala que atraviesa la sombra de mi
amor sin casa.
El viento que desgaja las hojas que recubren la bala que atraviesa
La sombra de mi amor sin casa.
Mis ojos que se arraigan en el viento que arranca las hojas
que recubren la bala que atraviesa la sombra de mi amor
sin casa.
Mi amor que se espejea en los ojos que se arraigan en el viento
que arranca las hojas que recubren la bala que atraviesa
la sombra
de mi amor sin casa.

Monday, September 01, 2008


Paris desde la esquina

Para Daniel Fragoso.


*
La he visto entre el tumulto
bailando en un extremo de la pista.
Menelao, habituado a su belleza,
empina la botella dando sendos tragos.
En su embriaguez,
no distingue la canción que la orquesta toca;
baila al compás del reguetón
cuando lo que suena es la Sonora Dinamita.
Ciertamente algo pasa, tú bebes demasiado
y temo que te largues del Arcelia
con aquél de la camisa guinda.
Temo, sí, que vuelvas con la boca llena de salitre
y dispuesta a terminar con la cerveza.

Pobre, dirá la camarera
que hace rato no deja de mirarme;
cada que acerca una cubeta
deja pegado a mi
un poco de su lástima.
Espera, supongo,
que el Menelao en turno
no haga mucha bronca
porque asedio a su muchacha.



*
Aquiles ebrio
lanza retador eructos;
me mira, apura el trago.
De sus ojos mana toda la furia acapulqueña
que no termina cuando la orquesta calla.
Sabe que la gloria espera fiel
si puede derribarme antes
que Marquines lo descubra.



*
Por su puesto,
Malcom Lowry se emborrachó
dentro de la casa de Juan.
Y no es de sorprender
que a este bar poblado de tritones
no volviera.
La rocola, no tiene discos de Pedro Infante.



*
Indignada la tripulación
amenaza con amotinarse
si ella no es devuelta al Bar Arcelia.
Ángel, a manera de Ulises,
reclama regresar con ella
y ofrecer nuestro perdón al ofendido.
Demasiado tarde. Mi amor me dice
que bien la pena vale
arriesgar la vida de mis hombres
por doscientos pesos en su blusa.



*
Hemos caminado largo rato
a un lado de la costa
sin encontrar refugio para el hambre.
Por fin, detrás de una cortina, muy cerca de la Zona,
entre mujeres que bailan anunciando
el costo de la muerte,
hallamos alimento para que la noche dure,
hallamos el prófugo amor
que tantas veces se negó a nosotros.
Los ojos de Elena se confunden al mirar la costa;
se pierden entre la luz neón y el humo de la pista.

Apenas la alcanzo, apenas la rozo
y la playa arde, se incinera el viento.
¿Será que aquí
hasta los perros olvidan su carroña?



*
No temo al afilado verbo
que de su lengua mane.
Tampoco a la jauría de perros
que la cuidan de mis larvas.
Temo más al borde,
a su delgado filo,
temo si, a su cintura.



*
Esta ciudad no fue erigida
en una sóla noche.
Para sus muros
se hicieron traer
de mucho más allá de la costa
bloques de piedra calcinada por los años.
Se hizo crecer entre sus calles
jardines de ortigas y tinieblas.
Todo para que yo,
pudiera habitarla por las noches.




*

Hace cuatro tragos miro
al vendaval que baila
encima de cuerpos hoscos y morenos.
Siento arder su remolino
incluso a la distancia.
Sé que me preparan una treta.




*
Amanece casi.
Busco mi amor en el fondo de la tasa
y del beso de Elena
no reconozco ni un atisbo.
Estoy pensando en llamar a mis guardianes,
estoy pensando en tocar la retirada.



*
Disfrazada de fichera
un feroz corcel
atravesó la pista.
Quedo, a mi oído, dijo
que por una cantidad ridícula
podría quitarme la cara de asesino.
Que alguien por favor
detenga esta masacre.




*
Caminarás, Elena, a estas horas
del brazo de cualquiera
que si haya tenido en sus bolsillos
lo suficiente para pagar tu borrachera.
Caminarás a un lado de la costa,
besarás al tipo
y le dirás igual que a mi
que no hay en el mundo hombre más hermoso.
Pero de nada servirán tus trucos amatorios
contra el poeta pachuqueño
que tu ficha pagó de a veinticinco.
De nada servirán ahora
que le he quitado la cartera.

Monday, August 04, 2008

Moisés frente a la loma

¿A quién seduce nuestra voz cuando la tarde
brama su luz cerca de un grupo de mujeres?
¿A cuál de ellas importa nuestro ronco amor apresurado?
¿De qué se esconden,
a quién le temen si nuestra voz es suave hueco,
tierna sombra?

Miro sus muslos más morenos
y las siete plagas parecen habitar dentro de mi;
observo trepidante su jugar bajo del agua
y mi carne se hace incendio;
palpo su garganta, huelo sus cimientos,
palpo y abro su camino.

He llegado a la ruina de su amor,
a su ola más salobre,
he llegado a mirar dentro sus costas
y oigo a un bello ruiseñor
cantar su propia muerte.
Yo soy el que soy, creer esto que cuento:
su abrazo puede hacer que yo construya mundos,
que parta el mar y descubra crisantemos.

Tuesday, March 11, 2008

Nota escrita hace unos años y encontrada por accidente


Emiliano ya camina bien, aún no come alimentos muy sólidos,

pero parece será fanático del chocolate.

Yo le doy un poco de vez en cuando.

Me parece importante que a esta edad

identifique sabores distintos y fuertes.

Suelo leerle versos pequeños

cuando está de humor para escucharme;

leo en voz alta a Pessoa y a Cervantes

mientras él me mira desde el fondo de sus ojos

con una extrañeza que devora los sentidos.

Leo Voltario y algo que no sé aún si llegara a ser poema.

"He visto caer relámpagos sobre la crin de un sueño sin reposo;
los muros y las trabes de la palabra lluvia
heridos en su conformación más íntima.
He visto, como si se tratara de un entierro,
parvadas de buitres que a su paso
dejan caer constantes sus gotas de aluminio".
No dudo ni un minuto

que entienda de qué le hablo,

creo, más bien, que se pregunta

de dónde me sale tanto dolor e incertidumbre.
¿Cómo explicarle nací con el alma acribillada?

Wednesday, February 13, 2008

Susana de la mañana


'' Susana de la mañana
tienes escritos hasta en la tarde...''
Rodrigo González



Aquí se trenza el corazón; viaja
en camisa de once varas.
Se trenza la tripa; se rompe
y crea ríos,
mares que disuelven mi voz emponzoñada.
Aquí la agrura, la memoria cayendo a pedacitos;
lo grave de la sangre a fin de mes.
Aquí, Susana de mi boca.
Aquí, Susana envergadura de la tarde
se cae contigo el cielo;
se fragmenta.

Wednesday, January 23, 2008

El primer animal. Thelma Nava

Soy un torpe animal melancólico que se aveces se alegra
de la lluvia o de la niebla
y mira pasar sus piernas en ocasiones extrañas
dentro de su cuerpo
mientras gusta de encender la noche con el fruro
de sus lamentaciones
y devez en cuando
como un alto nombramiento conferido desde la infancia
ama.

Soy un torpe animal que no se sacía
de buscar la ternura en una vieja campana de barco,
en un poema leído a solas o en esa sensación elemental
de tener hambre o frío.

Soy simplmente un animal sencillo y primitivo desde
mi origen
cruel algunas veces y que gusta de ser largamente acariciado
penetrado por un sol amoroso, rodeado por pequeñas y
tiernas palabras